
Jeannette Jara repudia muñecos de Kast y Kaiser como violencia intolerable
The Times en Español
Santiago, Chile, 4 de mayo de 2025 – En un Chile donde la polarización política escala a niveles inquietantes rumbo a las elecciones presidenciales de noviembre, Jeannette Jara, candidata del Partido Comunista (PC) y Acción Humanista, irrumpió esta semana con una condena contundente a una acción que ha sacudido el debate público. El pasado 2 de mayo, las Juventudes Comunistas (JJCC) difundieron una imagen de muñecos representando a los candidatos de derecha José Antonio Kast (Partido Republicano) y Johannes Kaiser (Partido Nacional Libertario) colgados de los pies, con brazaletes nazis, en un gesto que evocó los peores recuerdos de la dictadura militar. “Ese tipo de violencia política no ayuda en nada a la sociedad chilena”, afirmó Jara en Mesa Central, marcando distancia de sus correligionarios y posicionándose como una voz de rechazo a la radicalización en la contienda electoral.
La exministra del Trabajo no se limitó a una crítica protocolar. En una declaración cargada de memoria histórica, vinculó la imagen a las técnicas de tortura documentadas durante el régimen de Augusto Pinochet. “Fueron parte de las técnicas que se usaron contra los chilenos (...) por eso a mí me hizo sentir profundamente violentada”, señaló, aludiendo a manuales que detallan tales prácticas. Sus palabras resonaron como un dardo contra Kast y Kaiser, cuyos sectores han sido acusados de minimizar o justificar los abusos del pasado –como las recientes declaraciones de Evelyn Matthei (Chile Vamos) sobre la “inevitabilidad” de ciertos crímenes–, mientras intentaba desmarcarse de cualquier apoyo a la acción de las JJCC. “Pienso contrario a ellos, pero jamás se me ocurriría colgarlos de los pies”, insistió, apostando por derrotarlos en las urnas y no en las calles.
El incidente, ocurrido en Alameda con Nataniel Cox, cerca del corazón político de Santiago, desató reacciones inmediatas. Jara, quien ya había rechazado la publicación el mismo 2 de mayo, reiteró en la entrevista su postura: “Todos saben que quiero derrotarlos electoralmente, no a través de algo que no corresponde”. Pero su crítica fue más allá, apuntando a una “descomposición del debate político” impulsada por el “discurso de odio” de la ultraderecha. Para la candidata, que ostenta un 5% en la reciente encuesta Criteria, el episodio no solo refleja la tensión de la campaña, sino también la necesidad de recuperar un diálogo democrático que, a seis meses de la primera vuelta, parece cada vez más frágil.


Respuesta a la relación Tohá-Marcel: un enfoque pragmático
En la misma entrevista, Jara abordó otro tema que ha captado titulares: la revelación de Carolina Tohá, candidata del PPD y exministra del Interior, sobre su relación sentimental con el ministro de Hacienda, Mario Marcel, publicada el sábado en La Tercera. Consultada sobre posibles conflictos de interés durante su tiempo en el gabinete de Gabriel Boric –donde trabajó codo a codo con Marcel en la Reforma de Pensiones–, Jara fue clara: “No sentí ningún favoritismo ni discriminación”. Añadió que las diferencias con Marcel, que las hubo, fueron estrictamente profesionales y no influenciadas por su vida personal. “A la gente hay que medirla por su trabajo, no por lo que hace en su intimidad”, sentenció, en un intento de cerrar la puerta a especulaciones y mantener el foco en la campaña.
Tohá, con un 8% en Criteria, es una contendiente directa de Jara en las primarias oficialistas de junio, y la relación con Marcel podría ser un flanco de ataque. Sin embargo, Jara optó por la diplomacia, destacando la “seriedad” de ambos en sus roles. Esta postura no solo refleja su estilo –evitar polémicas secundarias–, sino también una estrategia para no alienar a votantes de centroizquierda que podrían ver en Tohá una opción viable frente a la derecha dominante.
Defensa de la democracia frente al anticomunismo
El pasado de Jara también estuvo bajo escrutinio. Sus declaraciones de abril, cuando calificó a Cuba como un “sistema democrático distinto”, fueron resucitadas para cuestionar las credenciales del PC. “Nosotros no queremos imponer una dictadura. Siempre hemos estado en la institucionalidad, salvo cuando nos han expulsado”, respondió, recordando la persecución al partido durante la dictadura. Aseguró que tener opiniones divergentes sobre regímenes extranjeros no equivale a rechazar la democracia liberal, y enfatizó: “Nadie puede dudar de nuestras credenciales democráticas”.
La candidata busca así desactivar el “fantasma” anticomunista que históricamente ha limitado al PC, un desafío clave con su 5% en las encuestas frente al 28% de Matthei o el 18% de Kast. “He sido clara sobre Venezuela o Cuba, pero prefiero concentrarme en lo que importa a los chilenos”, afirmó, virando hacia temas como seguridad, economía y derechos sociales, donde espera conectar con un electorado hastiado de la polarización.
Contexto electoral: una izquierda fragmentada
El episodio de los muñecos llega en un momento crítico. La derecha, liderada por Matthei, Kast y Kaiser, muestra fortaleza pero también división –Chile Vamos renunció a primarias, mientras Kast y Kaiser irán por separado–. En el oficialismo, la dispersión es aún mayor: Tohá (8%), Jara (5%), Gonzalo Winter (5%) y Michelle Bachelet (5%) reflejan una centroizquierda sin un líder claro. Las primarias de junio serán decisivas, pero la condena de Jara a la violencia podría darle un perfil distintivo en un bloque que necesita unidad para enfrentar a una oposición que capitaliza el desgaste del gobierno de Boric.
Análisis político: la mirada de The Times en español
Desde una óptica internacional, The Times en español podría titular su análisis: “Jara rechaza la violencia y busca reposicionar a la izquierda chilena”. El medio destacaría cómo la candidata usa el incidente para diferenciarse tanto de la derecha como de sectores radicales de su propio campo. “En un país donde la memoria de la dictadura sigue viva, Jara apela a la sensibilidad histórica para condenar a Kast y Kaiser, pero también para desmarcarse de excesos que podrían costarle apoyo electoral”, podría señalar el diario, citando la encuesta Criteria y estudios de Pulso Ciudadano sobre el rechazo ciudadano a la polarización (68% en abril).
El análisis subrayaría un punto único: “Jara no solo enfrenta el desafío de un techo electoral comunista –históricamente bajo el 10%–, sino también la paradoja de un oficialismo que, tras tres años de Boric, lucha por articular una narrativa cohesionada”. Fuentes como Cadem (30,8% de aprobación presidencial en febrero) respaldarían esta visión. The Times también podría advertir: “Aunque su 5% parece modesto, su énfasis en la institucionalidad y el rechazo a la violencia podría captar a votantes desencantados con la derecha radical y la indefinición de Tohá”.
El futuro de Jara dependerá de su capacidad para transformar esta crisis en una oportunidad. Si logra consolidar un mensaje de seriedad y unidad en las primarias, podría emerger como una sorpresa. Por ahora, su condena a los muñecos es un grito contra la intolerancia, pero también un cálculo para sobrevivir en un tablero político minado.


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