
Estudio revela bajo cumplimiento de Boric: Gobierno inmovilizado por escándalos y falta de gestión
Diego Arenas
Este dato revela no solo un bajo nivel de cumplimiento, sino también una significativa desconexión entre las declaraciones del Ejecutivo y sus acciones efectivas.
La situación es crítica. La investigación pone de relieve retrocesos en áreas fundamentales como la seguridad, el crecimiento económico, el apoyo a las pequeñas y medianas empresas, y reformas estructurales que permanecen estancadas. Es decir, mientras el presidente habla de transformaciones, los ciudadanos experimentan una creciente insatisfacción ante una falta de resultados.
Robert Contreras Reyes, exgobernador de Concepción y líder de Renovación Nacional, expresa con claridad lo que muchos sienten: “Este estudio confirma lo que ya percibimos: un Gobierno que habla de transformaciones, pero no tiene voluntad ni capacidad para concretarlas.” Esta afirmación subraya la paradoja de un Gobierno que parece más preocupado por el relato que por la realidad. El entusiasmo inicial se ha desvanecido, dejando paso a una inacción que ensombrece la esperanza de cambio que muchos chilenos aguardaban.



La desconexión entre el Ejecutivo y las preocupaciones de la ciudadanía se vuelve cada vez más evidente. Temas como la seguridad, el empleo y la descentralización deben ser prioridades en la agenda gubernamental. Chile no necesita más discursos bien construidos; requiere liderazgo auténtico, gestión eficiente y un compromiso serio con el cumplimiento de las promesas. La percepción de un Gobierno paralizado, atrapado en su propia narrativa, es insostenible.
Además, la crisis de credibilidad que enfrenta La Moneda, evidenciada por su pasividad ante escándalos como los casos de Democracia Viva, ProCultura y Monsalve, agrava aún más esta situación. La incapacidad de abordar estos problemas de manera proactiva ha debilitado la gestión política del Gobierno, llevándolo a ser una figura reactiva en lugar de líder.
Desde el oficialismo, intentan minimizar los resultados del estudio, sugiriendo que el cumplimiento debe analizarse “en un contexto dinámico y con prioridades cambiantes.” Sin embargo, tal justificación no logra ocultar el hecho innegable: la falta de resultados concretos socava la confianza pública y exacerba la fragilidad política del Gobierno, justo en un momento en que se están tomando decisiones clave en el Congreso.
Es imperativo que el Ejecutivo tome medidas urgentes para revertir este estado de inacción y restablecer la confianza de los ciudadanos. Sin un cambio evidente y palpable en su gestión, la desconexión solo se profundizará, llevando a un desprecio aún mayor hacia las instituciones y al desencanto con la política. Chile lo merece: un Gobierno capaz de llevar a cabo sus promesas y, lo más importante, un liderazgo que escuche y responda a las verdaderas necesidades de su gente.
Mientras tanto, los desafíos legislativos del segundo semestre se aproximan en un escenario político cada vez más complejo para La Moneda.
Revisar el Estudio



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