
Ricardo Gareca deja de ser el entrenador de la selección chilena
Javier Saldívar Flores
Santiago, Chile — La era de Ricardo Gareca al mando de la selección chilena ha llegado a su fin tras la contundente derrota ante Bolivia (0-2), que dejó a la 'Roja' en el último lugar de las eliminatorias mundialistas. La decisión se formalizó en una reunión mantenida entre el técnico argentino y autoridades de la ANFP, incluyendo al presidente Pablo Milad y al secretario Jorge Yunge, en el vestuario del Estadio El Alto.
Una despedida emocional
Gareca, visiblemente abatido, se dirigió posteriormente a los jugadores para comunicarles su salida. Aunque en un principio no quería ofrecer declaraciones a la prensa, finalmente accedió a despedirse de los medios. En su discurso, afirmó: "Tuvimos una reunión en el vestuario... Intentamos pelear todo. Quiero agradecer a todos por el respaldo". Esta vez, su voz baja y su gesto grave reflejaban el peso del momento.
"Quiero dejar bien en claro que nunca hubo un tema económico... Sentí el respaldo de la dirigencia", prosiguió Gareca, que dirigió al equipo en 13 encuentros oficiales, de los cuales solo ganó uno. Su gestión tuvo un saldo de 8 derrotas y 3 empates, lo que evidencia un rendimiento por debajo de las expectativas, considerando también que Chile se encuentra fuera de la próxima Copa Mundial.


La cláusula de salida
El contexto de su salida también es relevante. Según fuentes cercanas, su contrato contenía una cláusula que permitía a la ANFP romperlo sin indemnización si la selección quedaba eliminada de forma matemática. No obstante, se maneja la información de que el propio Gareca habría renunciado tras la última derrota, lo que convierte su salida en un tema de discusión más amplio sobre su gestión.
Con la salida de Gareca, la ANFP se enfrenta al desafío de encontrar un nuevo entrenador que no solo pueda devolver la competitividad al combinado nacional, sino que también devuelva la confianza a una afición que se siente traicionada por los resultados recientes.
Análisis político por The Times en español
La salida de Ricardo Gareca no solo es un asunto deportivo, sino también un reflejo de un clima social y político en Chile que demanda cambios y resultados tangibles. Durante años, figuras del deporte han servido como símbolos de unidad nacional, y su fracaso puede entenderse como un eco de la frustración más amplia que siente la ciudadanía ante promesas no cumplidas. La reconstrucción de la selección puede ser vista como una metáfora del país mismo, que busca levantarse de sus propias cenizas tras años de crisis política y social.
El nuevo entrenador deberá navegar estas aguas turbulentas, enfrentándose a no solo expectativas deportivas, sino también a un anhelo de regeneración emocional entre la población. En un contexto donde los procesos se perciben como lentos e ineficaces, el fútbol se convierte en una plataforma de esperanza para muchos, en un país que necesita tanto deportivamente como socialmente una reinvención urgente.


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