Antropóloga advierte que el Estado debe ser más activo con ayuda a migrantes

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La académica y antropóloga de la Universidad de Talca, Giselle Davis, plantea la necesidad de un rol activo del Estado para crear las condiciones de inserción social de los grupos inmigrantes, y con ello un mejor acceso a la salud en tiempos de pandemia.

La experta se refirió a la actual situación de este grupo social que supera el millón de personas en el país y sostuvo que aun cuando se han llevado a cabo avances en la materia, es urgente vencer una de las barreras más relevantes para un acceso expedito a los servicios de salud: el idioma.

Una imagen recurrente en las últimas semanas ha sido la presencia de grupos de bolivianos, venezolanos y peruanos en las afueras de embajadas y consulados esperando por ayuda, lo que ha puesto en alerta a organizaciones preocupadas por la situación de los inmigrantes.

“Si nosotros nos atenemos a los derechos humanos y a los protocolos internacionales, y al sentido del deber ser ético, deberíamos crear las condiciones para responder a las necesidades y a la realidad particular que ellos están viviendo. Eso significa vencer las barreras para que ellos puedan acceder a los servicios de salud, que son idiomáticas, algo que ya se ha estado haciendo –particularmente- con el creole”, dijo.

A este factor hay que sumar, el que algunos grupos de extranjeros avecindados en Chile no tienen en su imaginario el concepto de atención en los servicios de salud pública. “Tenemos la experiencia de la población haitiana, que ha sido muy documentada. Ellos no están acostumbrados a atenderse en el sistema de salud por las condiciones precarias de Haití, Por lo tanto, hay una barrera de acceso profunda, que es que no tengo el modelo ni el imaginario sociocultural de la atención en salud“, enfatizó.

Agregó que el Estado debiera ocuparse –asimismo- de aspectos relacionados a la vivienda y al resguardo del bienestar psicológico, ayudando “en la tramitación y en el proceso de integración social. En el fondo el Estado debiera entregar los dispositivos a los grupos migrantes para suplir el proceso de socialización, es decir que ellos puedan conocer y acceder al conjunto de beneficios que se entregan. Para eso tienen que conocer las reglas”, sostuvo.

La experta indicó que la población migrante posee múltiples vulnerabilidades y sostuvo que por su naturaleza ya se han expuesto a condiciones que amenazan su integridad y desarrollo. Resaltó que cuando estos grupos llegan al país de destino, en malas condiciones socioeconómicas, generalmente lo hacen a otros espacios de vulnerabilidad, término que la antropóloga definió como “capas que se superponen y que se interrelacionan”.

En este sentido, agregó que mecanismos de solución a aspectos como la enseñanza de las reglas, el idioma y los trámites administrativos, son relevantes, sobre todo estos últimos, por cuanto los inmigrantes se encuentran en un “estatus absolutamente ambiguo y dependen del aparato burocrático y administrativo del Estado en el otorgamiento de los permisos correspondientes”.

La antropóloga también dijo que en términos socio culturales, y en situaciones de crisis como la actual pandemia, los referentes normativos -las reglas, los usos y los modos de convivencia- se relativizan, haciendo posible una modificación en la escala de valores, visualizándose como enemigos a los inmigrantes, generando situaciones incivilizatorias, como el riesgo de ataques xenófobos.

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