64% de las mujeres se ha sentido discriminada en el comercio por su género

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En el marco del Día de la Madre, el Servicio Nacional del Consumidor (SERNAC) dio a conocer los resultados de una encuesta ciudadana realizada a más de cien mujeres, para conocer sus experiencias de consumo y la existencia de prácticas que pudiesen ser discriminatorias por temas de género.

El Director del SERNAC, Lucas Del Villar, recordó que La Ley del Consumidor establece como un derecho básico de los consumidores el derecho a no ser discriminado arbitrariamente, lo que quiere decir que las empresas no pueden hacer distinción sin fundamento entre los consumidores por aspectos como sexo, raza, condición social o por aspecto físico, al ofrecer la prestación de servicios o en la venta de productos físicos.

Del Villar agregó que “las consumidoras nos están diciendo que se sienten discriminadas en algunos comercios y con algunas actitudes, así como piden considerar sus necesidades, por ejemplo, en la estandarización de tallas en la ropa. Son desafíos para las empresas de las que deben tomar nota, especialmente cuando pase la pandemia y se retome el comercio. La equidad de género permitirá reconstruir el mercado con una base más justa”.

En el ejercicio realizado por el SERNAC, un 64% de las encuestadas declaró haberse sentido discriminada alguna vez en el comercio por su género.

Al indagar respecto de qué tipo de situaciones han provocado acciones discriminatorias, un 32% de las menciones indican haberse sentido menoscabadas en aquellos comercios asociados culturalmente a “lo masculino”, tales como los servicios mecánicos, ferreterías, carnicerías, entre otras.

En este tipo de locales se daría el fenómeno denominado “mansplaining”, es decir, explicar algo de una forma condescendiente, de manera que la persona que escucha se sienta menoscabada e incómoda. Práctica que por lo demás, atenta contra el derecho del consumidor a recibir información clara, veraz y oportuna.

En un segundo lugar de las menciones (29%), las mujeres indican sentirse discriminadas en el comercio y sus dependientes en general debido a aspectos como la edad o la ropa que llevan puesta.

En tercer lugar (10%), las mujeres indican que se han sentido discriminadas por la creencia de que tienen menos poder adquisitivo, lo que repercute en la mala atención de parte de los dependientes.

Además, las mujeres indican sienten que son discriminadas por otras situaciones comunes de consumo (4%), por ejemplo, como cuando en pubs y bares, los dependientes entregan la cuenta directamente al hombre presente; o que dentro de las políticas de este tipo de locales está el entrar gratis a las personas de sexo femenino; y utilizan expresiones como “tragos para mujeres”.

Consultadas por los servicios y productos que más compran o contratan, las mujeres indican en primer lugar la alimentación, con un 23% de las menciones; le siguen la salud (17,7%); y en tercer lugar (16,7%) las telecomunicaciones.

Respecto de cómo las empresas podrían mejorar los estándares y satisfacer de mejor forma sus necesidades como mujeres, las encuestadas señalaron que es necesario que mejoren la calidad de la atención al cliente, ya sea en la venta como en la post venta.

Además, indican que sería muy valorado que disminuyeran los costos de los productos y servicios y mejoraran su calidad y variedad.

Asimismo, las encuestadas indican que un gran avance que las empresas tuvieran políticas de equidad de género, esto se traduce, por ejemplo, que los precios sean iguales para ambos sexos en caso de productos similares, y no existiera lo que se denomina “impuesto rosa”; y que el acceso a los servicios sea igual para ambos sexos, especialmente en salud, mercado financiero y las telecomunicaciones.

En relación a la atención a clientes, las encuestadas solicitan que las empresas no “cosifiquen a las mujeres”, ya sea al no escucharlas, por ejemplo, cuando van acompañadas por su pareja; o solicitar la presencia del marido para un trámite bancario.

En la encuesta también se les consultó respecto de qué aspectos las empresas deberían mejorar para satisfacer sus necesidades. Dentro de las respuestas destacan que deberían, en el caso de las tiendas que venden vestuarios, incluir tallas grandes, pues actualmente no hay o existe muy poca variedad, así como estandarizar las tallas para que no existan tantas diferencias entre un comercio y otro.

En los aspectos publicitarios, las encuestadas solicitan que las empresas no incluyan publicidad sexista, por ejemplo, colocándola en roles domésticos; ni que promuevan estereotipos estéticos de cuerpos de mujeres poco reales para la realidad del país.

Finalmente, las mujeres encuestadas indicaron que deberían existir consideraciones y/o algunos servicios especiales para mujeres, entre los que se pueden mencionar:

● Productos y/o servicios rebajados para mujeres. Por ejemplo, planes telefónicos para madre e hijo, promociones y ofertas, entre otros.

● Atención preferencial para mujeres, ya sea por estar embarazadas o por su rol de madre (poco tiempo). Esto incluye ampliar los canales de atención en horarios y virtual, además de mejorar los espacios físicos.

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