Como reza el dicho: ¡cuando el río suena, es porque piedras trae! Así se grafica lo que sucedió en el Gabinete del Presidente, Sebastián Piñera. Después de tantos meses de rumores y, en particular, desde las últimas semanas, el Mandatario golpeó la mesa a sus ministros y decidió introducir cambios, tan esperados por la oposición, e incluso, hasta por el oficialismo.

Antes de que se conociera el anuncio con los cambios, se entregaron los resultados de la Encuesta CEP del Centro de Estudios Públicos, cifras que no fueron, precisamente, positivas para el Presidente ni para su administración. Piñera cayó 12 puntos en evaluación positiva, un 68% cree que el Gobierno ha sido débil y un 50% desaprueba la gestión de la segunda administración de derecha.

Y los malos números siguen: un 61% cree que el país está estancado, un 23% piensa que está progresando y un 15% señala que se está en decadencia.

Cambios y pocos enroques

En el Ministerio de Relaciones Exteriores, Roberto Ampuero sale de su cargo y asumirá Teodoro Rivera. José Ramón Valente deja el Ministerio de Economía y será reemplazado por Juan Andrés Fontaine, quien se desempeñaba como Ministro de Obras Públicas.

En el Ministerio de Desarrollo Social, se va Alfredo Moreno –quien asumirá como Ministro de Obras Públicas- y, en su lugar, llegará el abogado Sebastián Sichel.  En el Ministerio de Salud, sale el cuestionado Emilio Santelices y lo reemplazará el amigo de Piñera, Jaime Mañalich. Y en el Ministerio de Energía, ya no seguirá Susana Jiménez y será reemplazada por el ingeniero comercial, Juan Carlos Jobet.

Mientras algunos hablan de desgaste de “fatiga” por parte de algunos Ministros de Estado, otros, incluidos, los parlamentarios, simplemente han denunciado que algunos ministros, en forma deliberada, dejaron, incluso, de asistir al Congreso, función que, por lo demás, no la hacen porque quieran o no, sino porque está dentro de sus obligaciones, como es participar en las comisiones, asistir a la votación de proyectos de ley y, como dejar atrás, el lobby que deben realizar para conseguir el respaldo en las iniciativas que impulsa el Ejecutivo. De manera, entonces, que el que no asistan al Congreso, en este último tiempo, no es sólo una mala señal, sino una señal de que “algo” estaba pasando.

Por un lado, en las últimas semanas, la Ministra vocera de Gobierno, Cecilia Pérez repetía ante los medios de comunicación, insistentemente, que el cambio de Gabinete es una prerrogativa del Presidente de la República, frase que no es nueva, porque así lo es y, eso, se sabe. La Secretaria de Estado intentaba “poner paños fríos” y dejar en claro que no había nada, de nada. Sin embargo, y con mucho más relajo, el Ministro de Vivienda, Nicolás Monckeberg dijo, abiertamente, que los cambios siempre son positivos, no descartando una eventual modificación interna en el Gabinete, señalando que, en todo caso, desconocía la fecha en que esta situación se podría producir.

Y el Ministro de Economía, José Ramón Valente hasta llegó a reconocer que le “daría lata” tener que dejar el Gabinete, asegurando que, en su cartera, hay un equipo afiatado y que está pensando en cómo hacer de Chile un país mejor, un país que progrese y que invierta.

El ministro del Interior, Andrés Chadwick, señaló: “Dejemos que el Presidente decida él y no le impongamos plazo, formas ni condiciones, ni opiniones por parte de una atribución que es exclusiva del Presidente”. Agregó que “los cambios de gabinete los determina el Presidente y él fija la forma y fecha de cuando toma determinación. Mientras tanto, no hay ninguna determinación, ni ninguna acción que indique que vaya a ver un cambio de gabinete”. 

Los cuestionados

Dentro de esta segunda administración del Presidente, Sebastián Piñera, son varios los Ministros y Subsecretarios, cuya actuación, ha sido cuestionada. Uno de ellos, es la Ministra de Educación, Marcela Cubillos, quien no pudo  evitar que el gremio de los profesores, a lo largo del país, iniciara una movilización. A ese flanco, ahora se sumarán para el 18 de junio, los trabajadores de párvulos. Tampoco logró generar consenso, a pesar del lobby que hizo, con el proyecto de Aula Justa y otras iniciativas que no son compartidas por los actores involucrados en el tema de educación.

Otra autoridad que ha recibido cuestionamientos es el Subsecretario del Interior, Rodrigo Ubilla, y la polémica compra de su casa de veraneo en territorio Mapuche, situación por la ha debido prestar declaración ante la justicia. A pesar de que el funcionario público ha insistido en que siempre ha actuado con la verdad, su negocio generó un inconveniente dentro del Gobierno.

A nadie le gustaría que uno de sus subalternos se tenga que andar paseando por tribunales, tratando de explicar por qué adquirió en 2009, dos terrenos al interior de una comunidad Mapuche por $10 millones, contraviniendo la Ley Indígena de 1993.

En el caso de las bajas cifras en materia de crecimiento económico, más bajas de lo esperado por el Ejecutivo y que no superarían el 3,5%, las miradas se centran en el Ministro de Economía, José Ramón Valente. No hay que, olvidar, en este sentido, que el propio Ejecutivo se ha visto obligado a reconocer que el panorama para este 2019, será difícil.

Por Daisy Castillo Triviños

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