“Lo que nadie te ha dicho y debes saber sobre las reprogramaciones de créditos de los bancos”

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Las medidas anunciadas por la banca sobre “reprogramación” de créditos vienen junto con la baja en la tasa de interés del Banco Central como medida de política monetaria y distintos incentivos del gobierno para dar mayor liquidez, las que se han tomado en conjunto en reuniones en que ha participado el mismo ente rector, el Ministerio de Hacienda, y la Comisión para el Mercado Financiero.

Ahora bien, hasta el mes de abril el banco que lidera en el segmento de consumo lleva 144.857 reprogramaciones y el que lo sigue 63.797 clientes que se han acogido. Por otro lado, en el caso de los hipotecarios el banco que encabeza la lista ha reprogramado con 44.416 clientes, pasando al segundo puesto otra entidad con 43.599 operaciones de este tipo.

En efecto, no ha sido una medida de total aceptación, y mediáticamente ha tenido muchos adherentes y detractores. En este sentido, es importante entender ¿Qué es lo que no se ha dicho sobre estas supuestas reprogramaciones y en qué debes fijarte?

En primer lugar, es necesario considerar que por el artículo 1.545 del Código Civil todo contrato legalmente celebrado es una ley para los contratantes, y en general no puede ser invalidado, de manera que, en este caso no estamos invalidando el contrato inicial, pero tampoco reprogramando el mismo contrato sino que se crea uno nuevo.

En segundo lugar, debes saber que aumentan los costos. En el caso de los hipotecarios los dividendos postergados por COVID-19 serán más altos, se suman cobros a la carga anual equivalente, por ejemplo, a pagar más tiempo y mayor valor por seguros de sismo e incendio. También aumentan los gastos administrativos, entre otros.

Un tercer aspecto a sopesar es que muchas de estas supuestas reprogramaciones señalan que la suma del nuevo contrato se podrá debitar automáticamente de la cuenta corriente.

En cuarto lugar, cabe recordar que en Chile el interés de los créditos no es simple sino compuesto, de manera que, se paga un porcentaje dado período a período sobre la cantidad acumulada del tiempo anterior, de manera que, extendiéndose el lapso se paga mayor interés compuesto.

En quinto lugar, pero no menos importante, es que en estos nuevos contratos se da un mandato irrevocable que le otorga al banco la facultad de autocontratar, lo que evidentemente es extremadamente complejo porque se pueden incorporar cláusulas abusivas o leoninas como la cláusula de aceleración en que se puede cobrar frente a cualquier incumplimiento el total de la deuda, o la cláusula de interés máximo convencional, en virtud de la cual, si uno cae en mora es posible cobrar el máximo interés que la ley 18.010 de operaciones de crédito de dinero permite, y que en general se ha fijado alrededor de un 36% anual.

En conclusión, hay que poner más atención en lo que no se dice que en lo que se dice, y fijarse bien en los términos y condiciones del nuevo contrato ya que muchas veces el que paga las deudas con deudas se endeuda más.

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