Altas expectativas generaron el cambio de gabinete en las últimas horas, pero rápidamente se desinflaron, dado que el Presidente Sebastián Piñera sólo realizó tres enroques y tres cambios de ministros en su segunda Administración.

El cientista político y asesor del Presidente Piñera en el primer gobierno, José Miguel Izquierdo, apuntó a que “se está poniendo una ficha importante en Obras Públicas moviendo a Alfredo Moreno, ya que, en la última cuenta pública, este ministerio fue anunciado como la gran palanca de desarrollo y empleabilidad, por lo que el cargo tiene la responsabilidad de concretar esa promesa”.

En la misma línea, Izquierdo consideró que “Sichel trae un aire nuevo. Viene de Corfo con buena evaluación y ahora debe dar continuidad y concretar el plan desarrollado por Moreno. Sobre todo, en materia indígena y el plan Araucanía”.

Segundos después, expresó que el cambio de Fontaine es adecuado, pues “conoce perfectamente el ministerio de Economía y tiene capacidad de transmitir confianza a los actores económicos. Por ahí está su principal tarea”.

Luego Izquierdo destacó también que ahora el gabinete “queda compuesto con una mujer menos, dada la salida de Susana Jiménez de Energía, que sufrió bastante desgaste por el evento de los medidores inteligentes, principalmente. El cambio implica perder una mujer en el gabinete y ganar un representante joven de RN. Jobet tiene una gran capacidad de gestión y conocida habilidad de articulación. Su paso por energía será de gran aporte para el país”.

“Un tema no menor es que el comité político no sufrió cambios, lo que deja como reflexión que el manejo con la oposición seguirá siendo el mismo, por lo que más que cambio, vemos continuidad”, puntualizó el antiguo asesor político del Presidente.

Por otra parte, Daniel Ibáñez, presidente de la Fundación Participa, manifestó que los nuevos anuncios del Presidente no constituyen un cambio importante, porque “solo saca a ministros claramente desgastados o sin figuración, pero no resuelve el problema de fondo: la incapacidad de su comité político de sacar adelante las tareas del gobierno”.

En su opinión, Ibáñez cree que “ni Blumel, ni Pérez, ni Chadwick gozan de la validez necesaria frente a la oposición, y menos frente a los ciudadanos, para cumplir con la ardua tarea de remontar los pésimos números de esta administración”. En la misma línea, considera que “llama la atención que nombre nuevamente a Mañalich en la cartera de salud, quien fue fuertemente cuestionado en la administración anterior por estar vinculado en la modificación de las listas de espera”.

Sin embargo, valoró el cambio en el ministerio de Relaciones Exteriores, con Teodoro Ribera a la cabeza, ya que podría ayudar a que “Chile retome el camino de la seriedad y se termine con la improvisación”.

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