No hay Cambios en Transantiago alias “RED”

Opinión 08 de mayo de 2019 Por
El Gobierno de Sebastián Piñera, tampoco ha sido capaz de disminuir tal promedio de evasión  y la cifra de pérdida de dinero. Esto, se debe al pobre desempeño del Ministerio del ramo de proponer políticas que, por una parte, mejoren la eficacia del sistema de transporte, y por otra, ataquen de raíz uno de sus elementos generadores, es decir, la forma cómo se implementó el sistema desde su génesis.
Piñera red

¿Encontraste algún error? Avísanos

Nuevamente las cifras de evasión del sistema de transporte “Red” antes conocido como “Transantiago” no nos dejan de sorprender. Por cierto, el cambio de nombre es sólo para esconder la inoperatividad del Gobierno de turno.

 

Se ha constatado que el promedio de evasión del sistema alcanza un 25%, lo que en términos simples, significa que 1 de cada 4 personas no paga su pasaje, aunque es probable que la cifra sea mucho más alta, ya que la metodología de análisis es imperfecta. Desde que se implementó esta herencia concertacionista, en cifras aproximadas al día de hoy, esto le ha generado al Fisco una pérdida de, a lo menos, 6.800 millones de dólares a fines de 2017. Hoy, no se sabe.

 

A pesar de lo anterior, el Gobierno de Sebastián Piñera, tampoco ha sido capaz de disminuir tal promedio de evasión  y la cifra de pérdida de dinero. Esto, se debe al pobre desempeño del Ministerio del ramo de proponer políticas que, por una parte, mejoren la eficacia del sistema de transporte, y por otra, ataquen de raíz uno de sus elementos generadores, es decir, la forma cómo se implementó el sistema desde su génesis.

 

Esto último se explica por el hecho que este mecanismo de transporte fue creado con la simple idea de generar un oligopolio que destruyera a todos los micro empresarios que existían hasta la implementación del mismo en 2005, lo que se consiguió. Para incentivar el ingreso de capitales extranjeros, el Gobierno de Lagos – Bachelet  aseguró a las empresas licitadas un ingreso mínimo en el evento de producirse una evasión o perdida de caja. No obstante, no introducía incentivos para evitarla y, por eso, las empresas, hasta el día de hoy, son indiferentes a este problema. La nueva licitación del transporte  -que mejoraría este ítem- está detenida desde 2016, justamente, por la cartera de la ministra Hutt.

 

Súmese a eso, el gasto público que se realizó para crear avenidas y paraderos nuevos para los buses articulados y la instauración de la ley de fondos espejo, lo que implicó que por cada peso que se gaste en Santiago, se debe gastar el equivalente en regiones. Ya es un hecho conocido que esos recursos se están utilizando en otras cuestiones que, en nada, se vinculan al mejoramiento del transporte regional.

 

Algunas propuestas que se han hecho para mejorar el sistema, radica en fiscalizar y multar a los evasores. Desafortunadamente, este mecanismo no ha sido lo suficientemente punitivo para desincentivar esas conductas ilícitas. En Europa, este sistema de fiscalización supone la aplicación de una multa inmediata de 50 euros y si el evasor no quiere pagar en ese mismo acto, es detenido por la policía y pasado a control al día siguiente. Esto, al margen de ser incluido en un listado de evasores de transporte que los inhabilita pasa recibir beneficios estatales o subsidios en general.

 

Además, los buses chilenos son incómodos, lentos, sucios y un crimen de lesa humanidad para los ancianos por su peligrosidad innata.

 

En resumen, una mugre el sistema. No quiero dejar pasar la oportunidad de hacer un pequeño aporte. El sistema es malo, no hay nada que decir, pero se puede mejorar si es que existe interés político en hacerlo y no pensar en los pocos réditos que deja este fallido transporte. Todos los gobiernos desde el 2005, se han quedado en discursos populistas de mejora, pero no lo han hecho, porque es impopular y resta votos fiscalizar y sancionar.

 

En primer término, para mejorar el sistema, es necesario sumar a los conductores de buses a la fiscalización del mismo, por medio de incentivos económicos al evitar la evasión. Un porcentaje de la recaudación de la maquina debe ir a parar a sus bolsillos, así controlan quiénes suben y marcan su Bip. Además,  para que ello funcione, se debe contar con un grupo de tareas de acción rápida que concurra al lugar en que se encuentre una máquina para auxiliar a un conductor que se pueda ver sobrepasado por los pasajeros más peligrosos. Este “Task Force” debe trabajar de forma coordinada con Carabineros y, evidentemente, esto debe significar la detención inmediata del trasgresor y sujeto a control al día siguiente y la aplicación de multas y registro público sin considerar la “Irreprochable conducta anterior” del infractor.  

 

Por otro lado, el sistema debe ser más justo con el bolsillo. En Argentina, el conductor pregunta el destino del pasajero y establece una tarifa en base a kilómetro recorrido o en base a zona de destino. Es injusto pagar la tarifa íntegra si se va a 10 cuadras, versus un pasajero que recorre todo el trayecto.

 

El sistema debe ser más amigable con el adulto mayor y debe ser gratuito para él. Los estudiantes deberían pagar una tarifa subsidiada, pero no tan baja como la que pagan hoy y, menos aún, una tarifa subsidiada 24 horas al día 365 días de la semana.¡ Eso es injusto!.

 

Se deben mejorar aspectos de corto, mediano y largo plazo. En lo corto, mejorar los buses, validadores en todas las puertas y sumar al conductor al sistema de control como expliqué. En el mediano tiempo, se debe crear una cátedra de educación vial y ciudadanía, que debería ser uno de los pilares del sistema de educación en Chile, para que los estudiantes de hoy no sean los brutos del mañana y que ya varios los son por cierto. A largo plazo, lo mejor es irse de Santiago siendo el Estado quien debería crear incentivos reales para que los santiaguinos emigremos a regiones para hacer patria y aumentar el estándar de vida de todo el país.

Por: Jaime Mois Corona, abogado, académico y magíster en Derecho Civil y Comercial.

 

Te puede interesar