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Reportaje : Disminución de casos COVID-19 en Hospital Padre Hurtado “no es sinónimo del fin”

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El martes 4 de agosto, el Ministerio de Salud entregó un nuevo balance de la evolución del COVID-19 en Chile, registrando 1.462 contagios nuevos. Además, se reportó una disminución en la ocupación de camas en las unidades de cuidados intensivos, donde se contabilizaron 1.405 personas, de las cuales 1.126 permanecen con ventilación mecánica y 227 en estado crítico.

Según un balance ofrecido por el subsecretario de Redes Asistenciales, Arturo Zúñiga, al cumplirse 5 meses de la detección del primer caso de coronavirus en el país, se registran más de 27.400 altas médicas, más de 5 mil traslados y la incorporación de 12 mil funcionarios a la Red Integrada de Salud para enfrentar la pandemia.

Desde el Hospital Padre Hurtado, ubicado en la comuna de San Ramón, en Santiago, señalan que las cifras compaginan con la disminución de la cantidad de pacientes con coronavirus, críticos y no críticos, internados en el recinto.

De acuerdo al director (s) médico de la institución, Mauricio Toro, en las últimas semanas se registró un cambio en el tipo de enfermos que están atendiendo “por dos cosas: han disminuido la cantidad de pacientes con patología covid” y, a su vez, “ha habido un aumento importante de pacientes con patologías no covid”.

“Eso ha significado que, actualmente, de los 230 pacientes que tenemos, 120 son covid y los otros 110 son no covid”, añadió.

El galeno señaló que antes de la llegada del virus sólo contaban con 6 camas para pacientes adultos que requirieran cuidados intensivos. Sin embargo, tuvieron que readecuar otras áreas del recinto para atender la emergencia.

“Alcanzamos a habilitar 43 camas de UCI, convirtiendo pabellones en recuperación, salas que eran para pacientes agudos de medicina y la UCI pediátrica, para recibir pacientes ventilados”, explicó Toro, quien añadió que durante el peak de la enfermedad llegaron a tener 48 pacientes conectados a ventiladores mecánicos, ocho veces la capacidad del lugar.

El médico destacó que la situación ha cambiado, conforme a la disminución de reportes de nuevos contagios. Si bien aclaró que hasta el 28 de julio tenían 36 personas conectadas, no todas presentan síntomas de coronavirus. Incluso, precisa que se desocupó una parte del área infantil.

Sobre el Plan Paso a Paso del Gobierno para levantar las cuarentenas, Toro manifestó su preocupación por el cumplimiento de las medidas preventivas por parte de la población, pues aún mantienen una tasa importante de pacientes hospitalizados.

“Si las medidas de apertura o desconfinamiento se hacen en forma pausada y la población responde en forma responsable, nosotros esperamos que los rebrotes no sean mayores. Si eso es así, nosotros lo podemos manejar…Si esto se sale de control y las personas tienen un contagio mayor, podríamos tener una situación compleja y volver a la presión que tuvimos en algún momento”, afirmó.

La misma idea sostiene Javiera Mena, enfermera contratada específicamente para atender pacientes con Covid-19 en las unidades críticas. “Sigue existiendo el riesgo. Entonces, si nosotros pensamos que esto terminó, muy probablemente tengamos una vuelta, un rebrote. Ya se está viendo en otros países. Es importante que el llamado sea al autocontrol, a tratar de disminuir el tránsito”, indicó.

Mena explica que en este momento hay un nuevo proceso de “readaptación” en las unidades. Concuerda en que, luego de meses de gran demanda por la aparición del coronavirus, han bajado los casos de este tipo, y en su lugar se registra un aumento de las consultas no asociadas a la pandemia.

“Bajó las consultas por covid, lo que nos tiene en el fondo con la tranquilidad de alguna manera, pero eso también es el resultado de el comportamiento de la ciudadanía”, reiteró.

Para la trabajadora, enfrentarse a esta pandemia sin precedentes ha significado “un trabajo difícil, pero con un nivel de compromiso de los funcionarios digno de admirar”. No obstante, desconoce saber si están preparados emocionalmente para afrontar nuevamente un brote de grandes proporciones. “¿Vamos a ser capaces? No sé si la respuesta la tengo, pero si esto llega a aumentar el costo para este equipo de trabajo, que venimos muy cansados, no dará abasto”, apuntó.

Para los trabajadores de la Salud, la muerte por Covid-19 “llega de otra manera, algo para lo que no estemos preparados. Y no estamos preparados no sólo a la muerte, sino a los contagios que hubo dentro de los hospitales, a saber de colegas enfermos, graves, expuestos”.

“Lamentablemente, por parte de la ciudadanía, en un inicio, se subestimó todo esto. No nos quedaron tan claras las indicaciones y esto de decir que iba a haber ventilador para todo el mundo, le dio una falsa seguridad a la gente”, manifestó Javiera.

Su llamado es a mantenerse “alertas y que el desconfinamiento no es volver a la vida normal. Tiene que ver con ampliar un poco el margen de las actividades que teníamos previamente, pero tampoco volver a lo que estábamos, porque el covid llegó lamentablemente para quedarse, y mientras no tengamos alternativas que nos permitan realmente dar por superada la enfermedad, no podemos cantar victoria”.

“Las camas vacías no es sinónimo de que eso acabó. Muy por el contrario, esta es una conducta expectante, que va a depender netamente de nuestras actitudes y de nuestro comportamiento como sociedad, para que de verdad no volvamos a pasar por lo que pasamos, porque no sé si lo vamos a resistir”, concluyó.

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