Trabajo silencioso: El estado de los estadios en plena etapa del COVID-19

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La actividad del Campeonato Nacional 2020 en Chile se encuentra paralizada desde la primera semana de marzo debido a las medidas sanitarias tomadas por la pandemia del coronavirus. Todo ello como medida de prevención por parte del Gobierno para evitar más contagios de COVID-19, un problema que ha golpeado al deporte de manera global.

En la actualidad, la Unidad Médica de la ANFP elabora un protocolo para el regreso a las prácticas en cancha. Será gradual y con restricciones de distancia. Se trata de la fase 1 del plan de retorno a la actividad, que contempla jugar sin público por un largo tiempo, hasta que el riesgo de contagio por coronavirus disminuya y las autoridades lo permitan.

Después de seis semanas sin fútbol, AgenciaUno muestra en imágenes aéreas el estado de los principales estadios del país, donde el trabajo silencioso está en plena acción al observarse un buen estado de los terrenos de juego.

El pasado 19 de marzo, el Ministerio del Deporte decidió cerrar los 31 recintos administrados por el Instituto Nacional de Deportes (IND) con el fin de evitar la propagación del coronavirus en el país, entre ellos el Estadio Nacional.

Respecto al trabajo que se realiza en el principal recinto deportivo del país, el Mindep reveló que la comuna de Ñuñoa está en cuarentena y “funciona con la menor cantidad de gente posible. La mayoría de las funciones las ejecutan empresas externas, quienes tramitan directamente los salvoconductos para sus empleados”.

La labor principal radica en la mantención del campo de juego y de las áreas verdes en los alrededores del ‘Julio Martínez Prádanos’. “Hay actualmente entre 10 y 15 personas trabajando (…) En consideración a las medidas que ha indicado la autoridad central, las mujeres mayores de 60 y hombres de más 65 años no están trabajando. Tampoco, quienes sufren de enfermedades crónicas”, apuntaron desde la secretaría de Estado.

Uno de los últimos recintos en recibir fútbol en el país fue el Estadio San Carlos de Apoquindo, con el cruce el pasado 10 de marzo entre el bicampeón nacional Universidad Católica y América de Cali por la fase de grupos de la Copa Libertadores 2020.

Para conocer la labor que se ha llevado a cabo en el campo precordillerano en plena crisis del COVID-19, el gerente general de Cruzados, Juan Pablo Pareja, declaró a AgenciaUno que “el trabajo en el Estadio San Carlos de Apoquindo durante este período sin fútbol se ha focalizado en dos ámbitos. En primer lugar, se han realizado labores generales de mantención de la infraestructura, que considera arreglos de baños, sellado de techos, pintura en todo el contorno del recinto y reposición de butacas”.

“Respecto de la cancha, se realizó una resiembra y se ha mantenido con riego diario, de mañana y tarde, y corte del césped cada cuatro días, a modo de conservarla en buenas condiciones de cara al retorno del fútbol”.

En cuanto al trabajo administrativo desarrollado en el club de la franja durante y después de la cuarentena total que vivió la comuna de Las Condes, el dirigente de la concesionaria de la UC indicó que “se decretó home office desde el lunes 16 de marzo, por lo que casi la totalidad de los trabajadores no ha vuelto a San Carlos, salvo contadas excepciones. A partir de esa fecha, todas las áreas continuaron con su trabajo a distancia, adaptándolo de la mejor manera posible según la realidad de cada caso, y así mantener sus respectivos funcionamientos”.

Cuando se levantó la cuarentena en Las Condes, se decidió mantener el teletrabajo de todas las áreas, para resguardar la seguridad de nuestros colaboradores”, complementó.

En la misma línea, Pareja contó que “posteriormente, el 20 de abril Cruzados decidió implementar el feriado colectivo por 15 días hábiles a los grupos de trabajadores que están imposibilitados de realizar sus funciones de manera normal, como lo son quienes forman parte del área deportiva y operaciones de distintas áreas, conforme a lo que autoriza la ley laboral, manteniendo la totalidad de sus remuneraciones y beneficios”.

“Esta decisión se debe a que el horizonte de tiempo para retomar las competencias deportivas es aún lejano, tanto a nivel del plantel profesional como del fútbol femenino y formativo, y este periodo permitirá afrontar de mejor forma el retorno de la actividad. Se exceptuaron de esta decisión las áreas vinculadas a labores administrativas, priorizando al máximo el teletrabajo, por la necesidad de dar continuidad y mantener la operación básica de Cruzados en su relación con hinchas, accionistas, trabajadores, proveedores, auspiciadores, autoridades y medios de comunicación”, sentenció.

Otros recintos que han alcanzado cierto protagonismo en estos tiempos de confinamiento para evitar el contagio son El Teniente de Rancagua y el Municipal de La Cisterna. El reducto de O’Higgins, gracias a gestiones de Codelco con las autoridades regionales, está siendo utilizado como hospital de campaña durante la crisis del coronavirus.

“Estamos viviendo una de las pandemias más grandes de la historia y tenemos que prepararnos como país y región. El 20 de abril comenzó a estar operativo con las primeras 50 camas, y con el paso de los días iremos ampliando, hasta llegar a 120. Transmitimos a la gente que esté en sus casas y nosotros nos estamos preparando”, expresó el intendente de la Región de O’Higgins, Juan Manuel Ferrer.

En lo que respecta al reducto que utiliza el club Palestino, la tribuna Andes cuenta con una nueva cara para el retorno a la actividad futbolística, que se espera para el mes de julio o agosto.

Durante marzo y abril se remodeló el citado sector del estado del cuadro ‘árabe’ con 2.350 nuevas butacas. La tienda de colonia informó que la inversión fue de 80 millones de pesos, donde “se realizaron obras basadas en el mejoramiento de los cimientos ya existentes, tapando todas las zonas que contenían piedras para entregar un espacio liso y apto para la implementación de las butacas. Además, se remarcaron todas las zonas de evacuación correspondientes a los accesos demarcados por las escaleras de la tribuna”.

Además, durante el período de receso, se resembró la cancha principal del estadio.

En periodo de confinamiento, pese a que la actividad futbolística es nula, los estadios deben mantenerse con un objetivo claro: estar ‘operativos’ en cuanto se reanuden los campeonatos.

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