Estremecedor testimonio de la sobreviviente del vuelo mortal en parapente

Internacional 13 de agosto de 2019 Por
La mujer realizaba un bautismo de vuelo con el instructor Leandro Ramos cuando el artefacto se precipitó al mar. El cadáver del hombre fue encontrado este martes tras dos días de búsqueda.

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El destino está prefijado, dicen muchos.  Cecilia Corso puede empezar a creer en eso luego de salvarse de un accidente en paramente en el cual perdió la vida su instructor, Leandro Ramos, cuyo cadáver fue encontrado este martes en la costa de La Pedrera, en Uruguay. "De aquí en más el 11 de agosto voy a festejar mi cumpleaños", dijo la mujer que literalmente, volvió a vivir.

Con detalles, la mujer relató el accidente sufrido junto a Ramos. "Me llegó el turno y salimos, salí filmando todo, una belleza, una experiencia alucinante. Cuando volvíamos apagó el motor y me dijo: ¿qué te pareció? Y le dije: lo mejor que hice en mi vida. Y ahí encendió el motor de nuevo, no sé qué pasó pero fue cuando empezamos a caer. No sé si el ruido es natural cuando arranca el motor, estaba parado el motor, estaba planeando y lo prendimos de nuevo".

Ahí comenzaron los problemas "empezamos a girar, yo me di cuenta que se me daba vuelta el mundo, cuando me di cuenta chocamos contra el agua, tremendo golpe del costado derecho. En ese momento supuse que esto capaz que ya le había pasado otras veces, que sabría cómo reaccionar. Yo quedé boca arriba pero con el agua como a 30 ó 40 centímetros de mi cara, no podía respirar. Él intentó sacar el arnés un par de veces y no pudo. Yo seguí forcejeando y me di cuenta que tampoco". 



Lo que siguió en su relato durante la entrevista a Telemundo, fue su último contacto con el fallecido. "Traté de girarme como si fuera un cinturón de un coche. Me saqué al arnés y pude respirar, volví a sumergirme y me saqué el de los pies. Respiré un poco y me acerco, él estaba con la cabeza afuera del agua y le digo: trata de sacarte el arnés. Me acerco y él se agarra de mí y me hunde. Me alejo, vuelvo a acercarme y a intentar tranquilizarlo. Pero estaba aturdido. Le digo: agárrate de algo, luego queda toda la vela entre nosotros y no lo veo más". 

Corso se salvó porque nadó hasta la orilla y al respecto relató. "Estaba agotada con un frío bárbaro, vi la costa y dije: allá voy. Me puse a nadar hacia la costa, cuando me cansaba hacía la plancha y cuando podía volvía, tenía claro que no podía parar porque hacía un frío bárbaro. Cuando estaba llegando a las rocas un muchacho con un tablón me ayudó. Tengo un golpe en la espalda y varios moretones en las piernas, pero yo tenía el casco, él no me acuerdo si lo tenía puesto. Él me dijo algo así como: te tocó… no sé qué, como si me hubiera tocado una prueba de algo. De aquí en más el 11 de agosto voy a festejar mi cumpleaños", cerró. 

THE TIMES

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