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Matías Poblete, presidente de la FCHD: “Si a nadie lo educan para ser padre, menos existen oportunidades de educación para ser padre estando en situación de discapacidad”

Los estigmas  sociales hacia la discapacidad provocan que muy a menudo se infantilice a las personas con diversidad funcional, sea física, psíquica, sensorial o intelectual, creyéndolos  incapaces, por ejemplo, para formar una familia o tener hijos.

 

En este sentido, Matías Poblete, presidente de la Fundación Chilena para la Discapacidad (FCHD), quién  también es educador diferencial con mención en discapacidad intelectual y magíster en Gobierno y Asuntos Públicos, contó su experiencia y testimonio siendo padre de tres hijos y conviviendo con una ceguera que le permite ver apenas un 3%.

 

“Las principales barreras que enfrentamos quienes estamos en situación de discapacidad son los prejuicios que se transforman en estigmas. Muchas personas se han dado vuelta a mirarme en la calle cuando ando con mis hijos, se cuestionan como un papá puede salir con sus hijos sin ver, cómo los cuida, cómo los protege”, comentó.

 

En relación a los desafíos que debe enfrentar a diario, recalcó: “Hay momentos en que mis hijos me acompañan a distintas actividades: ir a la peluquería y otras actividades de la vida diaria que uno hace comúnmente y podemos salir y hacerlas juntos. Hoy mis hijos entienden que su papá no ve, saben como poder guiarme, orientarme, desde el más pequeño, mi hija del medio y el mayor. El que ellos puedan entender que el papá puede hacer muchas cosas aunque no ve y que va a necesitar la ayuda de los hijos para poder realizar unas cuantas tareas. En mi caso, mis hijos me ayudan diciéndome el color de las cosas, cuando necesito saber esa información.”

 

Relación con los hijos

 

    En este aspecto, Poblete señaló que hay desafíos constantes en la paternidad que parten en la relación de pareja y tienen que ver con la relación que uno establece con sus hijos: “Se observan cosas que son impactantes y curiosas al mismo tiempo. Por ejemplo, mi hijo mayor, que va a cumplir 6 años, un día mi abuelo, que estimo mucho y fue el que me enseñó prácticamente todo lo que sé, le dice: “Renato, cuando usted sea grande, le voy a regalar un auto para que manejes”. Luego mi hijo le responde: “No tata, porque cuando yo sea grande voy a ser como mi papá. No voy a ver y no voy a poder conducir”. No lo dijo con tristeza, sino que era parte de una posible realidad. De hecho, el diagnóstico médico que tengo es retinitis pigmentosa, es congénito, entonces mis hijos también tienen el riesgo de tener esta enfermedad a pesar de que al día de hoy no han manifestado ningún signo de ello.”

 

Finalmente, se refirió a las barreras de accesibilidad que también resultan ser un obstáculo para el ejercicio pleno de la paternidad de personas en situación de discapacidad.

 

“Desde lo que se necesita comprar en el supermercado, en la farmacia, espacios de recreación, el transporte. Tienen que ser accesibles para que así las personas que tienen alguna discapacidad puedan ejercer la corresponsabilidad y por cierto disfrutar de la vida en familia con menos barreras.”

 

 

 

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