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La distimia, un trastorno depresivo que suele confundirse con cansancio.

Las nuevas estimaciones se han publicado como anticipo previo al Día Mundial de la Salud el 7 de abril, en este sentido la campaña anual de la OMS “Depresión: hablemos”. El objetivo general de la campaña es que cada vez más personas con depresión, en todo el mundo, busquen y obtengan ayuda.

La doctora Margaret Chan, directora general de la OMS, dijo: “Estas nuevas cifras son un llamado de atención a todos los países para que reconsideren sus enfoques sobre la salud mental y la traten con la urgencia que merece

La distimia a su vez es un trastorno depresivo crónico, poco conocido y de síntomas ambiguos que suelen confundir con desgano, lo que dificulta su diagnóstico.

Esta afección, que afecta en México a 1,5 millones de personas, tiene la particularidad de ser un tipo de depresión persistente; es decir, que una persona “todos los meses durante dos años ha tenido la mayoría de los días tristeza y abatimiento”, señalan especialistas.

Algunas de las características de este tipo de depresión son el estado de ánimo triste e irritable, poca energía, fatiga, baja autoestima, estrés constante, falta de concentración, sentimientos de desesperanza y problemas de sueño y apetito.

Si vemos a alguien que de repente no tiene energía, se queda en casa, quiere estar solo o sale muy poco y la mayoría del tiempo está irritable, deberíamos de tener cuidado de que no esté teniendo un trastorno distímico“, advirtió la psiquiatra.

En los pacientes con distimia también se identifica un alto grado de neuroticismo que genera poca tolerancia a la frustración, exigencias muy altas y rápido desaliento si no logran su objetivo.

Sin embargo, padecer distimia no siempre genera disfunción total; la persona aún es reactiva a algunos estímulos que le dan resultados placenteros como salir, convivir, jugar videojuegos o realizar otra actividad de su agrado.

Son personas que normalmente las vemos como enojadas, retraídas, tristes pero, de repente, con ciertas personas o actividades logran salir o se animan“, expuso Ortega, especialista en trastornos afectivos.

Y abundó en que, aunque pareciera que el paciente de distimia “está bien”, luego de unas horas, un día o dos “regresan a un estado de letargo, desinterés, cansancio, sentimientos de culpa, baja autoestima y poca energía”.

Algunos de los factores que podrían detonar la distimia son el temperamento de la persona, antecedentes familiares, haber enfrentado duelos complicados y estrés frecuente que, después de un tiempo, sobrepasa la capacidad de la persona.

Datos estadísticos señalan un crecimiento, la relación de los factores de riesgo con las actuales exigencias sociales que podría favorecer el aumento de casos del trastorno en población joven.

OPS realiza un llamado a dar inicio a los programas que proporcionan tratamiento para la depresión y otros trastornos mentales.

El tratamiento para la distimia puede durar un año o más, a través de psicoterapia o fármacos para remitir los síntomas, aunque hay personas que podrían volver a presentarlos debido a una predisposición genética o alteraciones en el cerebro.

Sin embargo, confundir el trastorno y evitar la atención médica podría ser grave para el paciente puesto que “cuando alguien ya está en distimia quiere decir que lleva tanto tiempo deprimido o deprimida”, lo que podría derivar en un episodio depresivo mayor.

 

Gonzalo Castro Moreno, Enfermeria. USACH

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