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Editorial

Gabriel Boric y Sebastián Sichel: «Votos Prestados»

Aún resuenan en el ambiente los batatazos que dieron en la primaria presidencial los candidatos Gabriel Boric en el pacto “Apruebo Dignidad” y Sebastián Sichel en Chile Vamos, básicamente porque dejaron en el camino a los que se mostraban como los favoritos de la contienda, Daniel Jadue y Joaquín Lavín.

Más allá de lo impresentables que se muestran las empresas de encuestas, en particular Cadem, que no dan pie con bola, pero que tienen el poder de forzar a la opinión pública con escenarios preestablecidos, como lo fue con Lavín y Jadue, lo cierto es que hay una razón que explica este nuevo escenario electoral que se abre con Boric y Sichel en la papeleta de noviembre: el fenómeno de los “votos prestados”.

No hay dudas, mucho elector, mucho, de derecha, centro e izquierda moderado, no votó por Boric, sino que contra Jadue. El de derecha, por su rechazo irracional al comunismo desde siempre, que también arrastra al de centro; y el de izquierda moderado, porque el PC no aprende y sigue aislando a todo aquel que no comulga con sus ideas, incluso si provienen de su misma matriz ideológica, como pasó con los artistas y deportistas que fueron tratados de “fachos” por el solo hecho de apoyar a Boric.

Delirante. Tan delirante como vetar a toda la exConcertación que buscaba lograr que un solo liderazgo representara a todo el abanico de colores, desde la DC al Frente Amplio, que forman la oposición al Gobierno de Piñera. Así era obvio que los independientes cercanos a la falange, al socialismo, al progresismo y al radicalismo iban a votar contra Jadue, no por Boric, que de momento es conocido por ser mucho más dialogante que el alcalde de Recoleta. Firmó y fue clave en el Acuerdo de Paz y Nueva Constitución, lo que no es ninguna bicoca.

Volviendo a la derecha, es claro que hubo un voto de rechazo a la UDI y RN, que han sido los verdaderos acaparadores de todo por décadas. Lavín es candidato desde 1989 a la fecha y el partido de Mario Desbordes (de decepcionantes números) llevó a Piñera al Senado primero y a La Moneda después. Lo de Evópoli, con Ignacio Briones, ayudó a decorar la primaria del domingo 18 y la de 2017, con Felipe Kast, pero no es significativo en el balance histórico.

Si el “antipiñerismo” hizo posible que surgiera Manuel José Ossandón en la vuelta pasada, hoy fue el “antiderechismo” el que destrozó a Lavín más que elegir a Sichel. Aparecer en los matinales mostrando buenas noticias con una pizarrita o inaugurando las nuevas sucursales del banco del pato amarrillo bastó para echar por la borda otra candidatura cosista del tipo “Lavín Forte”. Por lo tanto, el exigente elector, hastiado de ver al mismo en todos los espacios televisivos, y para peor hablando de socialdemocracia, lo castigó sin pudor y le dio el voto al nuevo del momento.

Para qué sufragar por un sucedáneo de centro, que de acuerdo con los padrones electorales milita en la UDI, cuando es mejor votar por un original de centro, un exDC que vendió bien la historia del hombre pobre que surgió y que, por ahora, salva ileso respecto a quienes lo acompañan, que son conspicuos empresarios, el repudiado exministro Andrés Chadwick y los peces gordos de Palacio, Presidente de la República incluido.

Pensar que Boric y Sichel son los favoritos es un error profundo. El militante puro y duro de la derecha, que está en los cuatro partidos de Chile Vamos (sí, en el PRI también) votará por José Antonio Kast y solo una inclusiva e inteligente negociación parlamentaria hará posible que todos terminen alineados por Sichel. Cualquier falla producirá un cataclismo interno de insospechados efectos.

Y ojo con el centro, porque tanto Franco Parisi o el nombre que presente el Partido De la Gente o el esotérico “Doctor File” (Cristián Contreras) robarán varios votos de este codiciado segmento.

Y de la “bolsa de gatos”, otra, porque la más conocida es la Convención Constituyente, la llamada centroizquierda, tendrá de vuelta los votos que le prestaron a Boric, sea con Yasna Provoste (DC) como candidata única o con el “escuadrón suicida” que completan Paula Narváez (PS) y Carlos Maldonado (PR). Punto aparte para el elegido de la “Lista del Pueblo”, que tendrá votos comunistas anti Boric, y Eduardo Artés (UPA), que es él y su circunstancia de ser más PC que el propio PC.

Se terminó la clasificatoria de los votos prestados. Parte ahora el mundial de los votos genuinos. Que comience el juego.

 

Por Guillermo Arellano


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