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Partido gobernante de México batalla por conservar el control del Congreso

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, y el gobernante Movimiento Regeneración Nacional (Morena) se juegan más que cargos en estos comicios: la votación puede revelar los puntos de desgaste del Gobierno, mientras tiene como mayor desafío preservar el control de la Cámara de Diputados y ganar terreno en el elusivo norte de este país.

Las encuestas indican que la coalición gobernante se quedará lejos de las ansiadas dos terceras partes de los 500 asientos de la Cámara de Diputados que serán renovados, necesarias para continuar con las ambiciosas reformas a la Constitución que legalicen el proyecto político de la izquierda nacionalista.

El doctor en historia José Antonio Crepo, profesor del Centro de Investigación y Docencia Económica, explicó a Sputnik que la coalición gobernante solo alcanzará la mitad más uno que define la «mayoría absoluta», pero quedará lejos de la «mayoría calificada» de 66 por ciento de la Cámara Baja.

¿PERDER EL CONTROL DEL CONGRESO?

¿Cómo se explica ese resultado? El autor de una docena de libros, entre ellos dos perfiles biográficos sobre López Obrador, señala que a tres años del triunfo electoral con 53 por ciento de sufragios, el gobernante y su partido serán desfavorecidos por otras causas.

La afirmación se basa en los promedios de encuestas como el que elabora el portal Oraculus, con base en varios estudios demoscópicos.

«Las razones no responden a un desgate del presidente, porque mientras solo 37 por ciento piensa que el Gobierno va bien, López Obrador tiene el apoyo de 60 por ciento», explica el autor de «AMLO en la balanza», un análisis de la administración del jefe de Estado.

Esa mayoría piensa que los posibles malos resultados en la administración «no son culpa del presidente, sino que no lo han dejado actuar, que lo obstaculizan, que hay que darle más tiempo».

Cita como origen del respaldo los programas sociales que llegan a 20 millones de beneficiarios en un país con 35 millones de hogares.

Pero ese apoyo no se traducirá en el control del Congreso porque los dos grandes partidos de la oposición, el Revolucionario Institucional (PRI, centro) y Acción Nacional (PAN, centroderecha), compiten en coalición con el Partido de la Revolución Democrática (PRD, centroizquierda) que firmaron la alianza «Va por México».

EL ELUSIVO NORTE

Si el pronóstico de las encuestas se cumple, la coalición gobernante, que obtuvo 44 por ciento de votos en 2018, podría elevar su caudal a 53 por ciento «aunque pierda algunos distritos, sobre todo en el centro y norte del país» agrega Crespo.

«La actual oposición ganaría en algunos distritos donde perdieron hace tres años, por participar divididos, y Morena podría perder distritos pero no será resultado de la decepción de un sector del electorado», indica el investigador.

Un fenómeno similar ocurrirá en 15 gobiernos locales que se elegirán de un total de 32 estados, sobre todo en el norte industrializado y fronterizo con EEUU.

«A Morena le va a ir bien en ocho de los 15 estados», que es un gran resultado porque arrebataría siete estados a la oposición.

El autor indica que «siempre ha existido menos simpatía por las izquierdas en el norte», lo que explica las contiendas cerradas en Nuevo León, Chihuahua y Sonora.

ÁRBITRO EN LA MIRA

Todos los analistas coinciden en que en cada distrito, estado o alcaldía donde el oficialismo pierda, los resultados serán impugnados con argumentos centrados en el desempeño del Instituto Nacional Electoral (INE).

Michael Chamberlin Ruiz, asesor del Centro Diocesano para Derechos Humanos «Fray Juan de Larios» de Coahuila, en el norte del país, dijo a Sputnik que «si a Morena y sus aliados no les gustan los resultados de las elecciones, van a seguir atacando al INE, deslegitimando su acción».

Al hacer una evaluación de tres décadas del árbitro electoral, el analista señala que «esa institución es resultado de un acuerdo democrático histórico entre los partidos, que fijó las reglas del juego».

Desde una perspectiva que privilegia los derechos civiles y políticos, Chamberlain indica que «el INE es perfectible, si mejora las reglas de la distribución del poder, estimula la participación democrática, y se aleja del precario juego político en la regulación de los partidos».

Pero advierte en que «lo que está en juego es el equilibrio de poderes, en el cual son clave los organismos autónomos con todas sus imperfecciones, como el INE».

Esas instancias denostadas por el presidente «garantizan una mayor vigilancia del poder, para contener los abusos contra los derechos civiles».

La visión que prevalece desde el norte del país es que no quieren que sea impuesto un proyecto desde el centro.

Chamberlain opina que tormentosa transición democrática mexicana deja una lección: «nos ha costado sangre la democracia y el equilibrio de poderes mediante organismos autónomos. La intención de volver a concentrar el poder en el presidencialismo y un poder arbitrario sería un retroceso».

Esa disyuntiva se clarificará este domingo cuando 93 millones de electores, convocados a las urnas, decidan el futuro del gigante latinoamericano de Norteamérica. (Sputnik)

 

Por  Víctor Flores García

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