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Economía cubana sería diferente sin el bloqueo de EEUU, afirma viceprimer ministro

El desarrollo de la economía de Cuba sería diferente si no estuviéramos bajo la presión del bloqueo que impone EEUU desde hace seis décadas, expresó este jueves el viceprimer ministro Alejandro Gil Fernández, en conferencia de prensa.

«Tendríamos otra economía si estuviéramos trabajando en condiciones normales, no aspiramos a nada más que eso, a trabajar en condiciones normales que permitan que este pueblo pueda trabajar y desempeñar su economía como casi en cualquier otro lugar del mundo, y digo casi porque hay otros países bloqueados, lo que pasa que en el nuestro dura más de 60 años», enfatizó el también titular de Economía y Planificación.

Durante su encuentro con medios nacionales y corresponsales extranjeros de más de una docena de países acreditados en Cuba, Gil Fernández señaló al bloqueo del Gobierno estadounidense como el principal obstáculo para el desarrollo económico de la isla.

Según el alto funcionario, en el cálculo más reciente del impacto el bloqueo estadounidense contra Cuba se registra que en los últimos 12 meses hay pérdidas de cerca de los 5.000 millones de dólares.

«Si vemos los últimos cuatro años estamos hablando de 17.000 millones de dólares, que si tomas una calculadora estamos hablando de entre 10 y 12 millones de dólares diarios de afectaciones económicas por distintas vías», resaltó.

A su vez, detalló que las principales pérdidas están en el encarecimiento de los fletes, el alza de precios, las primas de riesgo que aplican los proveedores porque, dijo, «vender a Cuba es un desafío», traer los productos de mercados lejanos, y la imposibilidad de colocar en el mercado de EEUU producciones muy competitivas como el ron y el tabaco.

También la prohibición de importar productos que tengan más del 10 por ciento de componentes estadounidenses, que complejiza las necesidades del país, específicamente en el sector de la aviación.

Además, mencionó afectaciones en el sector de la salud dada las prohibiciones para importar medicamentos, y bancos que han regresado dinero a Cuba después de pagar a proveedores y con mercancías en puerto como consecuencia de la persecución financiera aplicada por Washington.

Señaló además que dentro de la isla, los principales efectos del bloqueo económico estadounidense se sienten en el transporte público, la infraestructura hidráulica, la inversión extranjera, que se desalienta con la aplicación del título III de la ley Helms-Burton y el temor que imponen a los empresarios extranjeros que quieren invertir en Cuba, entre otros sectores.

«Y después se intenta culpar al Gobierno cubano de todos los problemas que hay en el país, dicen que hay un solo culpable: la ineficiencia del Gobierno que no sabe hacer las cosas y que no resuelve las dos o tres cosas que pondrían todo en orden», enfatizó.

Gil Fernández inistió en que «sería otra Cuba, otra economía» si no estuvieran «enfrentados a esta criminal presión del bloqueo de EEUU».

ECONOMÍA INTERNA

El viceprimer ministro reiteró que Cuba «no renunciará a ninguna de sus metas de desarrollo, ni aplicará medidas neoliberales o terapias de choque ante el actual complejo escenario económico y la agresividad sostenida del Gobierno estadounidense».

A pesar de eso, la isla transita por una crisis económica que se intensificó, además de las consecuencias del bloqueo de EEUU, por la presencia en los últimos 14 meses de la pandemia del covid-19, que provocó el cierre de las actividades del turismo, el principal motor económico de los últimos años.

En opinión de Gil, el Gobierno proyecta para el 2021 un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) en torno al 6 por ciento calculado en base al resultado del año 2020, cuando se experimentó una contracción del 11 por ciento.

El titular de Economía reafirmó que se trabaja por potenciar a la empresa estatal, para que junto al sector privado y cooperativo, y las pequeñas y medianas compañías puedan marcar el despunte económico que todos esperan.

Mencionó también el impacto en la economía provocado por la actual crisis inflacionaria que padece el país, generada, en primer lugar por la devaluación de la moneda y los tipos de cambio, el incremento de los costos, y el déficit de oferta.

Explicó que hasta el momento en que se aplicó la Tarea Ordenamiento, en enero pasado, no había incentivos para generar exportaciones y ahora se trabaja por alinear la política económica con la tendencia a reducir las importaciones y darle más protagonismo a las producciones nacionales.

Para lograrlo, el titular de Economía subrayó que la base está en el incremento de la oferta y de la base productiva.

«A pesar de la crisis, el país no se para y sigue trabajando», comentó Gil Fernández, quien resaltó la reciente aplicación de 60 nuevas medidas dirigidas a incentivar la producción agropecuaria, que incluyen la eliminación de restricciones y trabas para la comercialización de las producciones.

A su vez, mencionó las 15 nuevas medidas para fortalecer el trabajo de las empresas estatales, que buscan darle más autonomía, incluida la distribución de las utilidades entre los trabajadores, y por lograr un encadenamiento adecuado del sector estatal y el privado y cooperativo.

También se trabaja en incentivar la política de desarrollo territorial a nivel de municipios, para lograr un uso más adecuado y eficaz de los recursos disponibles.

En los últimos meses Cuba enfrenta una crisis interna marcada por la escasez de productos de primera necesidad y desabastecimientos en sentido general, falta de liquidez financiera para acceder a mercados internacionales, y un alza desmedida de precios, principalmente en el mercado informal. (Sputnik)

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